jueves, 10 de abril de 2008

La verdad que...

La verdad que cada vez que escucho una entrevista, verifico que aproximadamente el 90% de las respuestas comienzan diciendo “la verdad que”. Esto es totalmente independiente de quien sea el preguntado: deportistas en general, actores, escritores o ministros. Esto tampoco obedece a la educación recibida ni al desempeño en sus profesiones. Es una puerta de ingreso ineludible a una respuesta.

La verdad que no quisiera hacerme pasar por psicólogo, pero escuché mucho sobre el acto fallido y poco sobre este tipo de muletillas universales. Creo que sería interesante hacer un estudio por países, para descifrar como empiezan sus respuestas. Por ejemplo los americanos arrancan con “you know” lo que generalmente se traduce como “tu sabes”. No se si en otros países de habla inglesa ocurre lo mismo, pero estudiar las diferencias quizás descubra viejos traumas enterrados en el inconsciente colectivo internacional.

La verdad que sería también útil saber que es, para ellos, lo que uno sabe cuando el otro afirma que “tú sabes”. Tampoco se como se dice en inglés el socrático “solo sé que no sé nada”, pero no hay duda que sería una respuesta impactante. De todos modos me parece cierto que en esta actitud de reafirmar lo que “tú sabes” se busca en definitiva encontrar un acuerdo. Una forma de dar por sentado que ambos “saben” lo mismo. Quizás de esto dependa la democracia de los Estados Unidos.

La verdad que otra es la historia que esconde nuestra introducción. Creo que afirmar que “la verdad que”, esconde algo de inseguridad. Ella declara una opción, como decir: “te podría decir muchas mentiras pero elijo la verdad”. Una heroica renuncia al verso, verdadera pasión argentina. Será también que necesitamos un reaseguro de verdad, visto que nos hemos mentido tanto.

La verdad que tenemos un problema con la verdad. Es decir, todos lo tienen, pero cada uno lo tiene de un modo específico. El nuestro se basa en la creencia de que la verdad es una especie de promedio. Esto nos lleva a una escalada de exageraciones, que termina por arruinar todo. Inflamos las cosas para intentar un equilibrio, en cuyo centro imaginamos que flota inerte la verdad. El error es metafísico. La verdad nunca proviene de la mentira, ni el bien del mal.

La verdad que Jesús calló cuando Pilato le preguntó “qué es la vedad”. Sin embargo creo que el problema es que la pregunta fue mal formulada. Si hubiera preguntado “quién es la verdad”, Jesús le hubiera tranquilamente respondido “Yo”. La verdad, a mi juicio, tiene mas que ver con Alguien que con algo. Como señala Heiddegger, la importancia está siempre en las preguntas.

La verdad que la verdad es una aventura difícil.

3 comentarios:

Estrella dijo...

Perdón... pero... ¡la verdad es que tenés razón!
Es una muletilla, un comodín, una costumbre. "La verdad... de verdad", creo que yo también las uso!
El yo know traducido al "tú sabes" me resluta insoportable, tato si lo leo como si lo oigo en las películas mal traudcidas.

Cambio de tema: ¿esos dibujos son tuyos? Están muy buenos y le dan mucha vida al blog. DE VERDAD!

La herida de Paris dijo...

Si, los dibujos son mios y las fotos de mi mujer, que además es la "curadora" del blog y una comentadora esporádica del tuyo. ¿A ver si adivinás quien es?.
Gracias por pasar.

María dijo...

La verdad que está buenísimo este post, no me lo acordaba para nada.
Le faltó el dibujo y algunas correcciones, se vé que no estaba muy atenta cuando lo leí la otra vez.
¿Se lo mandaste al Gordo?