sábado, 17 de octubre de 2009

Gracias / Thanks

Es difícil saber cuándo un viaje empieza o, al menos para mí, saber cuándo empezó este. Quizás cuando estaba en la facultad y estudiaba el “Plan de Comisarios” de 1811, que propuso, en contra de la tendencia formalista de la época, tapizar de manzanas rectangulares la isla. Una idea tan práctica como efectiva.

O habrá sido cuando leía bajo una sombrilla en Miramar la Historia de los Estados Unidos, de Paul Johnson. O tal vez fue cuando empecé a interesarme por el expresionismo abstracto. ¿Pero cuándo fue eso? Seguro que tuvo que ver cuando en los 80 me hice fanático de Woody Allen y de su particular modo de amar esa ciudad. O fue en el primer casamiento en que escuché a Sinatra cantar el tema que lleva su nombre por dos.

Un viaje empieza en el impreciso momento en que nace el deseo por un destino.

Tampoco es fácil saber cuándo este se termina. Desde ya no es cuando el avión aterriza en el mismo punto desde donde habíamos partido. El viaje se prolonga en el recuerdo. Aunque pierda intensidad con los días, permanecerá callado en la mente, pronto a dispararse ante un estímulo impensado. Aunque hayan pasado mil años.


El regreso tiene una primera etapa pública, cuando uno debe dar cuenta de sus impresiones. Difícil tarea que exige una síntesis extrema, porque los relatos de viaje suelen aburrir a la brevedad. Es el momento de mostrar esas evidencias imprescindibles llamadas fotos. Después se vuelve más íntimo y queda encriptado en códigos propios de los viajantes. ¿Te acordás de los sandwiches de salame que nos comimos de contrabando en la terraza del Metropolitan? Sólo tiene sentido para el otro que allí estaba y lo tendrá para siempre.

Un viaje termina cuando empieza el alzhéimer o nos sorprenda el artero guadañazo de la parca.

Pero una cosa es segura, y es que un viaje solo pude ser llamado así cuando se concreta. Es como una parábola que tiene su punto de inflexión, breve pero intenso: el viaje en sí mismo. Y es cierto que, en nuestro caso, este no hubiera llegado sin la ayuda de muchos. A ellos, antes de empezar a desgranar los recuerdos, quería agradecer.


Empezando por “Colui che tutto move” (Paradiso I, 1), porque un viaje, después de todo, no es más que un movimiento en el espacio. Siguiendo por los hijos. Los grandes que se quedaron a cargo y los chicos que se sometieron dóciles a su suave yugo. También a los que trabajan conmigo que me animaron, sin hacerme sentir lo prescindible que soy. En especial a mi secretaria, que la quiero como una hija (entre otras cosas porque lo es).

A Gerardo (alojamiento, tickets aéreos y consultoría general), a Maru (traducciones), a Vero R. (guías y entusiasmo), a Jorge (guía de Dios), a Marcos (intentos varios y consejos para Brooklyn y Harlem), a Ale DG (shopping), a la amiga de Ale DG (gastronomía y consejos “fashion”), a Bubu (guía personalizada), a las familias de Cande y Cata (fines de semana con Vero), a la de Marquitos (transporte escolar Matute), a Fátima y Nacho (apoyo incondicional), a Jobor (visas y embajada USA), a la Lánguida Crónica (múltiples servicios en una pierna), y a todos los que de algún modo participaron, los amigos reales y también los entrañables virtuales, que disfrutaron por nosotros.

Y sobre todo a mi estoica compañera de viaje, con la que he emprendido otro que ya dura 22 años.

Gracias.

16 comentarios:

El Cochinillo exquisito. dijo...

Me emociona tantisimo el que lleva 22 años.

Exquisitos saludos señor.

La herida de Paris dijo...

Ese es el que cuenta.
Abrazo

janfi dijo...

Bienvenido. Para variar, un gran texto. Ahora miro las anteriores.
Yo cumplo 35, pero tus padres deben andar ya por lo 60.

La herida de Paris dijo...

61 para ser exactos.
No hay como predicar con el ejemplo.
Saludos.

Gordo cincuentón dijo...

Lo mejor de tus comentarios del viaje fueron los referidos a la Misa en inglés. La verdad que decirle "teacher" a Jesús es algo difícil de digerir...
Y en la consagración... Eat & drink... se parece a un aviso de un boliche. Solo le falta el dance...
No tengo demasiada paciencia con los yankees, y me da fiaca someterme a los vejatorios trámites migratorios. Orejas decubiertas para la foto del pasaporte, reuniones monitoreadas, en donde te preguntan si dejás alguna mascota en casa...
Sociedad sumamente hipócrita, donde se ufanan de tirar la basura en el cesto, pero se permiten abortar hasta el sexto mes de embarazo...
En fin, algún día iremos, pero no demasiado pronto. Esperaré a que maduren un poco.-
BIENVENIDOS !!!

La herida de Paris dijo...

En todos lados se aprende, de lo bueno que lo hay, y de lo otro, que también.
Las "humillaciones" no son tales, hablando por nuestra experiencia, ya que todos los trámites acá y allá fueron realmente sencillos. En cuanto a los cargos "morales" son verdaderos, pero extensivos a todo el primer mundo.
De todos modos mi lugar en el mundo está claro:
Buenos Aires, Argentina, con Diego y todo.
Abrazo

Estrella dijo...

Buenísimas las fotos.
También me interesó el texto, porque, salvando las distancias, yo sigo con los ecos de mis días en la Quebrada.
¿Habrá dibujos? Perdonen la insistencia.

La herida de Paris dijo...

Por el momento dejaremos lucir a la fotógrafa y curadora oficial de este espacio que trabajó a destajo.
En cuanto a los dibujos, no hubo oportunidad de hacerlos en vivo, ya que hubiera llevado el tiempo del viaje, mínimo al doble. Ya veremos si sale algo en cuanto me ordene un poco.
Saludos

E. dijo...

Siendo un poco (bastante) más sensible que mi querida hermana, casi casi que lagrimeo, no como ella que como roca que es, simuló un llanto teatral.
Se agradece la confianza puesta en nosotros, a pesar de las incontables notitas e indicaciones dadas por mamá antes de irse, q una vez allá parece haber canalizado todos esos nervios en otras incontables cantidad de fotos.
Y ahora sabiendo que tienen tanta gente dispuesta a ayudar, capaz que no tienen que esperar otros 20 años para el proximo viaje.

La herida de Paris dijo...

Las secretarias profesionales no lloran.
Beso.

Isabel Romana dijo...

Felicidades por todos esos viajes que han quedado contenidos en éste. Es hermoso saber a dónde se quiere ir... Saludos cordiales.

La herida de Paris dijo...

Isabel que honor tenerte nuevamente por acá, vos que nos llevás de viaje a visitar a esas mujeres antiguas, pero tan actuales.
Saludos

Angie Angelina dijo...

muy romantico "a lo woody" lo de los sandwichs de salame!!!

22 años! Felicitaciones
Ang

Lánguida crónica dijo...

No sé en qué consistieron los múltiples servicios, pero de nada! no saben lo que me alegra saber que lo disfrutaron tanto, no tenía dudas de que iba a ser así. el próximo que sea antes de los 44, estoy con Lele.
tenemos tema largo para Miramar!

La herida de Paris dijo...

Angie estaban realmente buenos, sobretodo si se comparaban con los precios de los sandwiches que vendían en el bar.

Lánguida los múltiples servicios existieron y en cuanto a Mirarmar, la falta de tema nunca fue nuestro problema, ya que Dios es infinito y siempre terminamos hablando de El.

Saludos

María dijo...

Lánguida, ¿cómo que no nos ayudaste? con tu "visa coaching" explicando todo lo que hay que hacer para que no nos reboten!
Como Gordo Cincuentón, tenía terror a los trámites y no pasó nada.
En tu caso, Gordo, si llegás a decidirte, lo único que tenés que hacer es llevar una foto de tus ocho hijos, no va a hacer falta ninguna otra aclaración sobre tus intenciones de volver a Bs. As.