viernes, 10 de abril de 2009

Visita a las siete iglesias 2009

Agronomía - Devoto

SIETE PALABRAS





I
1/ “Padre perdónalos por que no saben lo que hacen”
(Lc. 23,34)

Jesús perdona a quienes lo llevaron a la cruz.

El perdón es la condición esencial para comenzar este recorrido. En la cruz Jesús nos perdona también a nosotros, ya que son también nuestros pecados los que lo condenaron. Es un perdón completo y perfecto, que perdona aun nuestras acciones involuntarias. A través de él nos reconciliamos con Dios y también con nuestros hermanos. Él nos ayuda a superar ofensas antiguas o recientes que nos impiden acercarnos a los demás.

¿Guardamos en nuestro corazón algún rencor?
¿Somos conscientes de que el perdón completo implica también el olvido?
¿Cuántas veces hemos hecho mal a otros sin darnos cuenta?


Le pedimos a Jesús que desde la cruz nos enseñe a transitar el largo y difícil camino del perdón. Y pedimos por la paz en el mundo y particularmente en nuestro país, para que disminuya la violencia.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.


Parroquia SAN JUAN MARÍA VIANNEY




II
2/ “Hoy estarás conmigo en el paraíso”
(Lc. 23,43)

Jesús promete un destino de felicidad eterna.

Fijémonos cómo en una situación extrema de dolor, el Buen Ladrón es capaz de proclamar su fe. “Jesús acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino”. No pide que lo libre de sus tormentos, sino simplemente que se acuerde de él. Un pedido para su alma y no para su cuerpo. La respuesta de Jesús promete un cumplimiento instantáneo: “hoy mismo”. La fe de este hombre lo ha salvado, y es también la fe la que hará posible nuestra salvación.

¿Cuáles son nuestros pedidos de ayuda a Jesús?
¿Creemos realmente que la Fe nos abre las puertas del Paraíso?
¿Cuántas veces hacemos esperar al que necesita de nuestra ayuda?


Le pedimos a Jesús que nos enseñe a pedir lo que realmente nos conviene, lo que es eterno. Y también por todos aquellos que han desesperado del mundo, que encuentren consuelo en la cruz de Jesús.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Parroquia SAN JOSÉ DEL TALAR / VIRGEN DESATANUDOS




III
3/ “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre”
(Jn. 19, 26-27)

Jesús nos regala a su madre.

Estamos acostumbrados a los regalos que Dios nos hace. Entre ellos el de María como nuestra madre, hecho aquí a través de Juan, es uno de los más grandes. A pesar del dolor inmenso de María, ella hace lugar en su corazón para recibirnos como hijos. Aunque todos lo habían traicionado a Jesús, se habían escapado, como tantas veces lo hemos hechos nosotros. Él seguramente sabía cuánto era necesario para nosotros tener una madre. ”Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

¿Somos agradecidos con los regalos que recibimos de Dios?
¿Cuántas veces hemos escapado en los momentos en que se prueba nuestra fe?
¿Tenemos el corazón dispuesto para recibir a María?


Le pedimos a Jesús que nos inspire para recurrir a nuestra madre cuando nos falten las fuerzas. También por todos aquellos que han perdido a su madre o que atraviesan situaciones familiares difíciles. Que María sea consuelo para nosotros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Parroquia SANTA MAGDALENA SOFÍA BARAT




IV
4/ “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”
(Mc. 15, 34; Mt 27,46)

Jesús siente el abandono de parte de Dios.

Es un consuelo saber que el mismo Jesús se sintió abandonado por su Padre. Su soledad en la cruz no se expresa tanto como queja sino con un signo de pregunta. Es de algún modo una oración de súplica. Pensemos en que muchas veces nos ofendemos con Dios, porque las cosas nos salen mal. Porque Él no obedece a nuestros deseos. Pensemos que Jesús sigue sintiendo el abandono en cada uno de nuestros hermanos.

¿Nos hemos sentido alguna vez abandonados por Dios?
¿Sabemos en esos momentos suplicar, en vez de enojarnos con Él?
¿Somos conscientes de las situaciones de abandono en la que viven muchos?


Pidamos a Jesús que nos enseñe a mantener siempre viva la esperanza. También por todos los que son discriminados u olvidados. Que se sientan aliviados al saber que también Jesús tuvo ese sentimiento.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Parroquia del SEMINARIO CONCILIAR / INMACULADA CONCEPCIÓN




V
5/ “Tengo sed”
(Jn. 19, 28)

Jesús siente una necesidad material.

La cruz es una situación de dolor real, de necesidad. A veces el misterio nos hace olvidar este aspecto de la Pasión. Es preciso recordar que el sufrimiento en Jesús es algo concreto y que es de algún modo figura de todas las carencias materiales de nuestra sociedad. En cada necesitado el Señor nos repite “tengo sed” y somos nosotros los encargados de apagar su sed en nuestros hermanos que sufren.

¿Sabemos encontrar en la Cruz un signo para comprender el dolor humano?
¿Escuchamos a Jesús que nos interpela desde la sed de nuestros hermanos?
¿Estamos comprometidos en la construcción de un mundo más justo?


Le pedimos a Jesús que nos recuerde que Él está de un modo especial en cada pobre. Le pedimos por los que procuran aliviar estos males, especialmente por los misioneros. Y también por los que en este año difícil perdieron el trabajo.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Basílica SAN ANTONIO DE PADUA




VI
6/ “Todo está cumplido”
(Jn. 19, 30)

Jesús cumple hasta el final la voluntad de su Padre.

Cumplir quiere decir completar una misión, llevar hasta las últimas consecuencias una vocación. Llevar las cosas hasta el final es difícil. Muchas veces reducimos el cumplimiento a un vacío formalismo. La cruz, para los hombres signo de la derrota, constituye para Jesús el momento de su triunfo, que se manifestará completamente con su resurrección.

¿Es nuestra fe un mero “cumplimiento” sin compromiso?
¿Cuántas veces dejamos las cosas que emprendemos sin terminar?
¿Aceptamos totalmente la consecuencia de nuestros actos?


Le pedimos a Jesús que nos ayude a aceptar su voluntad, y que seamos capaces de sostenernos en el esfuerzo hasta el final. Que sepamos ser como la cruz, signo de contradicción.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Parroquia SAN JUAN BAUTISTA




VII
7/ “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
(Lc. 23, 46)

Jesús vuelve al Padre.

Con un grito Jesús entrega su espíritu. El camino de la Cruz finaliza con el regreso al Padre, y es también el final de nuestro recorrido. También nosotros nos ponemos en las manos del Padre, para que Él santifique nuestras vidas. Como aquellos hombres que asistieron a la Pasión regresamos golpeándonos el pecho. A diferencia de aquella multitud desconsolada nosotros sabemos que nos espera la alegría de la Resurrección.

¿Somos conscientes de que nuestra vida también es un regreso al Padre?
¿Ponemos nuestras acciones en las manos del Padre?
¿Esperamos con verdadera alegría la Resurrección?


Le pedimos a Jesús que como el Centurión podamos nosotros también decir “Realmente este hombre era un justo". Y pedimos de un modo especial por todos los que ya han partido a la casa del Padre.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Parroquia SAN LUIS GONZAGA

8 comentarios:

Estrella dijo...

Me has acompañado esta Semana Santa.

Ya domingo, así que va un saludo y un deseo de Felices Pascuas para vos, María e hijos.

COCORASTUTI dijo...

Hermosas palabras y hermosa fe la tuya. Yo también quiero creer: así todo estaría justificado, hasta el sufrimiento.

Pero no es fácil, cuando se sufre mucho es mejor desear no continuar en ningún mundo. Pero admiro tu fe y te deseo lo mejor posible para todos los tuyos. Sé que sos un hombre superior.

Carlos.

La herida de Paris dijo...

Gracias Estrella, una Pascua feliz también para vos y los tuyos.
Carlos, a vos tambien vaya un saludo pascual y gracias por tus exageradas palabras. Conviene aclarar que la Fe es siempre don y nunca virtud.
Saludos

Anónimo dijo...

Opi, gracias por la generosidad de tus textos, fueron un refugio para un momento de recogimiento en esta Semana Santa.
Quizás me puedas ayudar en esto: Tenía entendido que la fé es una de las virtudes teologales, vos te referís a ella como un don. ¿Tendrás algunas palabras para iluminar esta duda?
Muchas Gracias
Lucía

La herida de Paris dijo...

Lucía, me hiciste ir a buscar el Catecismo, porque tuve miedo de haber mandado cualquiera. Evidentemente virtud sobrenatural (o teologal) es sinónimo de don de Dios. Y de alguno modo se diferemcia de la virtud humana, que es producto del esfuerzo, o como decía Aristóeles "hábito del bien".
Aunque también hay que decir que todo lo bueno proviene de Dios, con lo cual estamos como al principio. El teológico es un pensamiento que tiende a la circularidad.
En fin te copio la respuesta oficial del Nuevo Catecismo de la Iglesia católica.

"La fe es una gracia:
153. Cuando San Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido "de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos" (Mt 16,17; cf. Ga 1,15; Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por él, "Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede `a todos gusto en aceptar y creer la verdad'"."

Saludos.

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias Opi, al final era una cuestión de "nomenclatura teológica", estábamos hablando de lo mismo.
Saludos
Lucía

dijo...

hola y permisitoooo ...

que lindo es tu blog Opi

puse todas tus preguntas juntas...
ví que puedo señalar a los demás acusando (políticos por decir un ejemplo,no? )
y ví que no puedo responder ni una pregunta sin sentir incomodidad...
cuanto hay para aplicar que cambiarían tantos malestares de cuajo!...pero, claro, tengo que empezar por uno mí...y eso no me sale...

:+(


Hay un Hadíz que dice que Dios te da ,lo que le desees a tu hermano en secreto...

así de simple...



No suelo tener paciencia para navegar, pero me gusta tu blog
así que la ejercitaré para visitarlo,si me dejás lo subo al mío como blogs que sigo?

saludos
mag

La herida de Paris dijo...

Gracias mag, no esta mal, me parece, sentir incomodidad, o inquietud, como diría San Agustín, frente a Jesús crucificado. Bienvenida y por supuesto que me honra estar entre tus lugares elegidos sea para ejercitar tu paciencia o para intercambiar inquietudes también.
Saludos