domingo, 5 de julio de 2009

Post Marx

Una sorpresa depende de un preconcepto. Encontrar algo en un lugar donde esperábamos sencillamente otra cosa. Solo la calma nos da la dimensión de la tormenta. Así podría ser resumida mi experiencia luego de haber emprendido la ardua travesía. Estaba convencido de ir al encuentro del áspero paisaje del materialismo y sin embargo me sorprendí en un territorio regado de un humanismo duro, pero no desprovisto de algún sincero verdor.

Había comprado una edición barata hace tiempo, incompleta y con algunas hojas arrugadas, como sábanas que no se cambian hace mucho. Me pareció en aquel momento que El Capital debía ser abordado en un ejemplar que tuviera algo de proletario. Creo que exageré con aquello de la identidad de medio y mensaje, pero mi elección no tuvo consecuencias graves. Este es un libro hecho por pedazos: manuscritos que se interrumpen abruptos y retornos obsesivos son afines a su estructura. Lo incompleto y desarrapado forma parte de su esencia.

La primera dificultad se me presentó con la economía, ciencia desconocida para mí, ya que El Capital es básicamente la descripción de un sistema económico. Está fríamente poblado de cálculos, para peor hechos en unidades inverosímiles como chelines, peniques, quarters y otras medidas anglosajonas incomprensibles. No logré durante toda su extensión que me cerrara una sola cuenta. De todos modos se presiente que detrás de esos números palpita una maquinaria que busca someter el mundo entero y sobre la cual se nos alerta. Marx es un Terminator barbado.


Pronto se descubre que bajo esta fina capa de hielo descriptivo late un corazón arrebatado. Solo se puede esconder la pasión detrás de una mirada que aparenta indiferencia. Marx propone una afirmación sobre la cual se funda la economía de su tiempo (y del nuestro) y que reza así: el trabajo es la única fuente fidedigna del valor. El capitalismo es un sistema que tiene como objetivo silenciar esta verdad, con el fin de arrebatar, de las manos de quien produce el valor, sus frutos. Un simple esquema que reúne a un estafador llamado Capitalista y a un estafado cuyo nombre es Proletario.

Las páginas más vivas son aquellas donde hace su aparición la denuncia. Esta, sutil pero insistente, reclama el despertar de quien lee. Despertar de un mundo poblado de esos fantasmas que son las mercancías. Ellas nos hipnotizan con su brumosa apariencia y nos duermen con un opio que nos hace olvidar lo que detrás de ellas se esconde: la mano del hombre que las produce. Hay en Marx algo de Platón, pero obligado a gritar para que el rumor de las máquinas no tapen su voz. La caverna tenebrosa que él describe tiene la forma de la nave de una fábrica.

Finalmente también está la polémica. El Capital es también un instrumento de discusión con sus pares teóricos de la economía. Hay verdaderas invectivas, no desprovistas de violencia dirigidas hacia aquellos mal intencionados que trabajan a favor de mantener la niebla. Acusaciones duras hacia quienes, enmascarados en una objetividad falsa, pretenden dar sustento teórico a lo que a los ojos de Marx no es más que flagrante latrocinio. En su afán de desmontar una opinión que se alza como verdad indiscutible, su cruzada me recuerda a La ciudad de Dios. Las visiones contrapuestas no siempre impiden una comunión en el estilo.

La endémica maldad del capitalismo queda así expuesta y consiste en un cruento olvido del hombre. En eso la denuncia de Marx tiene un valor inestimable, que es aumentado porque su mirada se posa en el hombre débil y explotado. Sin embargo, su pensamiento queda prisionero de su propio rigor y comete un pecado aún más grave: el olvido de Dios y con él, la clausura de todo horizonte trascendente. Soy de los que piensan que el hombre es siempre más que sus condiciones materiales objetivas.

10 comentarios:

magu dijo...

LA HERIDA DE PARIS Y SU FAMILIA

Si, leyendo todo el artículo, veo como desde hace bastante tiempo, la gente habla de lo afectivo o de lo social y vincular con términos que parecen económicos
por ej en los blgos se dice

"este comentarista APORTA datos"
"esto es un DESGASTE"
"Esto es ENRIQUECEDOR"
"Esto tiene una gran economía de recursos"
"no ahorró en derroche tal nota"...
bueno, y muchos términos más.
Creo qeu MARX es a la política económica (a favor o en contra) lo que SIGMUND fue a la psicoanálisis y a la estructura socio sexual de Occidente hasta mediados del siglo XX.
Dicho esto, me voy con mi marido (quien ve una peli de L. Sandrini)
a pasear por Cabildo, dado mi cumple número 45.
gracias por poder estar en este blog de vez en cuando.
Sobre VENECIA ¿es cierto que no pueden rescatarla del futuro hundimiento?..¿qué es costoso?
saludos
magú

La herida de Paris dijo...

magu, primero feliz cumpleaños.
Creo que Marx ha sido importante y lo que relevás del lenguaje es muy cierto. Supongo que también Freud, aunque desconozco todo de él.
En cuanto a Venecia creo que se hunde, preo mucho mas lentamente que todos nosotros.
Saludos.

magu dijo...

Por más años de VENECIA (Al menos lo mismos que nosotros, los humanos) ¿y su casi homónima o tocayita Venezuela?.....(pregunta tendenciosa, no contestar, jaja).
Si
Sobre los términos económicos (más menos, meno, más, "reparto de torta", uf, son muchos. El deseo de MARX de "la eliminación de clases sociales" no se cumplió (al menos democraticamente) y además ¿quién dijo que todos queremos ser ricos ' (chiste) buena prueba.....los clochards parisinos de antaño.
Saludos a la familia
acá vimos HANNAH Arent Y ahora a Grondona (una de cal y otra de arena...-medidas, proporciones, otra vez lo matemático económico en la axiología cotidiana) Asi termina el cumple.

otros términos para una civilización amena
compartir, unir, comprender, alquimizar, prestar, dar, regalar, lograr, gestar, restaurar, mantener, sanar, ecologizar, energetizar, calmar, aclarar, etc etc etc.

Anónimo dijo...

A la lista de verbos, aporto mis sustantivos preferidos: Perdón, tolerancia, solidaridad, humildad, respeto, esfuerzo, pasión, crecimiento, coraje, fecundidad, diálogo, fé, esperanza y caridad.

Angie Angelina dijo...

¿leiste la parte de la fábrica de alfileres? Eso nos hacían estudiar en la facu.
Lo de los peniques, yardas, pies, etc, es cierto que entorpece la lectura.
El titulo que pusiste creo que se resume en qué mal nos hace el sentido común, sobre todo en los medios de com.
Magu: ¿tambien por aca?
yo tambien vi un poco de hanna arendt.
Escribir y leer en blogs inteligentes me pone de buen humor.
Empezá con freud, Opi, asi debatimos.

magu dijo...

anónimo y angie angelina
agrego sustantivos (para la armonía socio política)

confianza, felicidad, alegría, hermandad o fraternidad, equidad (medio matemático anque NO económico), grandeza, valentía, paciencia, perseverancia, transparencia,
saludos
LA HERIDA Y ANGIE, si, perdón, es que para mi es una experiencia comunicacional valiosa y linda, la de los blogs, no entro más a este post, asi no abrumo.

Estrella dijo...

Este tipo de sorpresas nos dejan con ganas de ir por más. Lo del libro proletario, arrugado y descuajeringado, es cierto. No debe de ser lo mismo leer a Marx en una edición algo posmoderna, no le conviene a la lectura.
Denuncias, polémicas, economía: por ahora, me quedo con tu post. Aunque ahora que lo pienso, algo leí, hace tiempo, en épocas de estudiante. Creo.

Te dejo un link del blog de M. Cristal, sobre la Divina Comedia:

elpezvolador.wordpress.com

Y saludos a la mujer más linda del mundo.

La herida de Paris dijo...

Estrella. Quedé un poco extenuado de tanto número, per creo que valió el esfuerzo. Después me desquité con "7 dias en el mundo del arte". una especie de contracara del Capital. Me pareció excelente.
Ya anduve por lo del pez volador, y le dejé un aporte (previa consulta a mi viejo) gracias por el dato.
Saludos.

Angel dijo...

Marx dejó huella, sin duda y su crítica al capitalismo es feroz. Tuve un profesor de doctrina social de la iglesia, Villegas Oromí, tu padre debe recordarlo, su crítica al capitalismo era también feroz, pero de una gran sutileza; era sabio el viejo.

La herida de Paris dijo...

No te puedo explicar la cara de desprecio del viejo cuando le dije que estaba leyendo El Capital.
Saludos