domingo, 7 de marzo de 2010

La tregua

Las coincidencias son siempre algo que me inquieta, al punto de ponerme nervioso. Estar pensando en alguien y que esa persona aparezca a la vuelta de la esquina me produce una momentánea parálisis, cercana al miedo. Será quizás la sospecha de que el mundo está entretejido de fuerzas sutiles y casi imperceptibles, pero definitivamente extrañas. O quizás es la posibilidad de que nuestro pensamiento tenga implicancia en ellas lo que asusta. Es más tranquilizador pensar que Otro rige las cosas, entre otras cosas por que soy demasiado consciente de mi incompetencia.

Este verano me ocurrió uno de estos casos de asociación. Fue una de esas tardes cuya perfección sólo el que veranea en nuestra costa es capaz de percibir, porque sabe que es fugaz. El clima es frágil y cambiante, y un repentino virar del viento nos puede catapultar a una retirada de proporciones bíblicas.

Fue en aquellos primeros días del verano, suficientes para estar ya aclimatado, y aún demasiado tempranos como para permitirse pensar que su final flota en una tarde demasiado lejana. Cobijado a la sombra, levanté la vista de mi ocasional lectura y pude ver a mi mujer en su reposera tomando sol, más adelante el vagar errante de mis hijos por la orilla y, como telón de fondo, un mar azul poblado de alegres bañistas, categoría que siempre admiro a la distancia.

En ese momento apareció en mi mente una línea de “La tregua” de Sergio Renán. Alterio observa a la joven Picchio secándose con una toalla amarilla luego de haber sido sorprendida por un chaparrón y dice: “exactamente así es la felicidad”. Quizás la mía, y la de Martín Santomé, sea una idea de la felicidad un poco austera, tanto como la belleza de la Picchio y la de Miramar, pero la memoria es una sustancia errática que poco sabe de exactitudes.


Seguramente no hubiera sido capaz de recordar este recuerdo, de por sí insignificante, sino fuera porque esa misma noche me topé con la película en un rincón del cable. Allí volví a ver la misma escena y una vez más la película entera, en la que no pensaba hace mucho. La sorpresa, y el miedo que proporciona, vive agazapada en la conexión de dos series improbables.

Pero la memoria actúa también en forma consciente y dirigida. Es este el ámbito en el que hoy recuerdo aquella coincidencia estival, visto que hoy se entregarán los premios Oscar, con la competencia de una película argentina. “La tregua” perdió en aquella lejana noche de 1975, hecho que a pesar de no recordar contra quién lo hizo, me atrevo a considerar una injusticia. La angustia de esa oficina plomiza, que despierta sacudida con un amor improbable, merecía seguro mejor suerte. Y ese final seco y triste tiene algo imponente propio de tragedia griega.

Después recuerdo cuando ganó “La historia oficial”, pero dudo que muchos quieran volver a verla. No vi aún “El secreto de sus ojos”, pero sí “El mismo amor la misma lluvia” y “El hijo de la novia” y ambas me resultaron insoportables. Campanella no es mi tipo.

De todos modos le deseo la mejor de las suertes. Nada de lo argentino me es ajeno.

22 comentarios:

angie angelina dijo...

Opi: Vé por favor la que está nominada, no tiene el camapanellismo que tanto te molesta, no es una comedia sino una tragedia. Me voy corriedno a ver la tele.
Saludos

Anónimo dijo...

estoy con vos Paris, Campanella y sus películas me secan.

La herida de Paris dijo...

Angie tarde o temprano la veré, aunque ya me la se de memoria.

Anónimo, de acuerdo, pero ojalá también tengamos coincidencias en positivo.

Saludos.

angie angelina dijo...

Por ahi te conviene leer la novela, La pregunta de sus ojos de eduardo saccheri.
Saludos

Estrella dijo...

Siempre me acuerdo de La Tregua; del libro y de la película. Mis hijas lo leyeron a sus catorce o quince años y después vimos todos la película.

Me gusta la escena de unn hombre leyendo a la sombra mientras mira la felicidad, allá en la orilla.

María dijo...

Hoy escuché en la radio que "La tregua" perdió el Oscar en 1974 contra "Amarcord" de F.F.
Creo que no la vimos, ¿no?
Podríamos alquilarla, para variar un poco del cine oriental y reconciliarnos con el cine italiano, que últimamente nos viene desilusionando tanto.

La herida de Paris dijo...

Estrella, creo que la felicidad siempre está en la orilla de las cosas.

Amor: Si que vimos Amarcord!. En la RAI la pasaban cada tanto. Por mas que me guste La tregua, me retracto de lo escrito: Está bien que haya perdido.
Vos que leíste Benedetti, ¿leíste el libro?.

Saludos y beso.

María dijo...

No me acordaba de haber visto Amarcord, es más, la empecé a ver por Internet hace un rato y por lo menos el comienzo no me sonaba para nada...
De Benedetti leí los "Cuentos completos" solamente. Quise buscarlo en la biblioteca, pero no lo encontré... No sé a quién se lo habremos prestado (o si será parte de la pila que sostiene la pata faltante del sillón!).

dijo...

La cinta blanca es muy superior a la pelicula argentina..
Los premios Oscar son parte de la política...que nos pedirán a cambio de la estatuilla?...

Anónimo dijo...

A los dos nos gustan los Guns and Roses, el flaco y Cerati
La cerveza bien fría
Las conversaciones largas
James Joyce
y la ciudad.

La herida de Paris dijo...

8: tampoco vi la de Haneke, del que solo vi Caché y me gustó realmente mucho. En cuanto a que nos pedirán a cambio no lo se, pero intuyo que no será gratis.

Anónimo, hay una sola persona con esa lista exacta e coincidencias y en ese orden. Estoy en veda alcoholica hasta la Pascua, después re-tomamos punto por punto.

Saludos

Juli dijo...

Tremenda película La tregua. La ví cuando era jovencita, y me afectó profundamente.

Respecto a las coincidencias inquietantes, a mí me pasa, con quizás demasiada frecuencia, soñar con alguien que no veo hace muchos años (una docente de mi primaria, por citar un ejemplo) y cruzarlo al día siguiente por la calle.
Y sí, da un poquito de impresión.

Un beso.

La herida de Paris dijo...

Juli, me lagero compartir con vos esos temores a las coincidencias.

Un dia con mi mujer, cuando vivíamos en Roma, ibamos en el auto hablando de un tipo de Santiago del Estero que habíamos conocido el verano anterior en Munich. Paramos en el semáforo y el tipo cruzó delante nuestro.

Esa noche no dormí.

Saludos.

Mary Poppins dijo...

me encanto!
quien sabe lo que se dispara en el cerebro y en el corazon para poner aquella especial mirada sobre la costa y elegir.

A mi tambien me pasa que aquellos momentos suelen ser los pequenios (no anda mi enie), algunos cotidianos, imperceptibles

A mi la que no me interesa ver es la Avatar (para azul mi campera)

La herida de Paris dijo...

Mary: Hay que estar atento para atrapar esos momentos por que son fugaces.
Algo de eso tiene también que ver con "La tregua".
Saludos.

Carlos G. dijo...

Entrañable película La tregua, también La historia oficial, a mi gusto ambas a años luz de distancia de la ya premiada y olvidable El secreto de sus ojos.

La herida de Paris dijo...

Carlos, que gusto enorme tenerte de vuelta por acá. "La historia oficial" es una película de la cual no recuerdo casi nada, lo cual habla mas de mi mala memoria que de la película en si.
Creo que siempre cargó con el karma de que el premio se refirió mas a cuestiones políticas que a valoraciones estrictamente cinematográficas.
En fin, si la engancho por el cable veré de verla con mayor atención y desprovisto de prejuicios.
Saludos.

angie angelina dijo...

el sabado a las 22 dan la 1° de campanella, El mismo amor, la misma lluvia, con la misma pareja protagonica: villamil y darin.
Es una comedia romántica.
Saludos

Magda dijo...

Hola,

Que bello libro y que bella película "La tregua" y que razón tienes con la descripción de la oficina gris plomo...

Que bonita tu frase sobre la perfección que el veraneante intuye -o sabe- efímera.

Una gozada de post.

La herida de Paris dijo...

Gracias Magda, lástima que el verano por acá ya terminó. Tuvimos ayer un primer dia de otoño a toda lluvia.
Saludos

Anónimo dijo...

Me es muy difícil de comprender porque perdió La Tregua, sinceramente Amarcord de Fellini nunca me lleno, creo que fue una película que cuenta los chispazos de un pasado del director, con muy buena fotografía pero sin trama y nada mas.

La herida de Paris dijo...

Anónimo, creo que perder cobtra Fellini, no está mal. A mi si me gustó Amarcord, precisamente por esa falta de trama, que reprodcue justamente la forma en que trabaja la memoria. Los premios Oscar obligan a comparar, pero a nosotros nadie lo hace. Me puedo quedar con las dos.
Saludos.