domingo, 14 de marzo de 2010

Viajar

Es extraña esta ciudad,
o yo estoy fuera de escala
"

Soda Stereo
“Paseando por Roma”.



El extranjero, como lugar, produce necesariamente extrañeza. Esta debe mantenerse, porque es motor del viaje, pero al mismo tiempo no desbordarse, para que el objeto que vamos a encontrar no nos resulte incomprensible. A este dilema sutil me enfrenté semanas atrás cuando fui invitado a dar unas charlas para un heterogéneo grupo de viajeros. Tres generaciones de una familia que se encaminaba a Italia desde el verde corazón de La Horqueta.

Fue esta además una ocasión para repensar el sentido de los viajes. El desarrollo que el acto de viajar ha tenido a través de la historia y que tiene ahora, convertido en un fenómeno de masas. El hombre siempre viajó con una mirada distinta y cada edad es, también, un particular modo de viajar.

Herodoto, primero, con sus crónicas precisas que nos llegan desde la remota Antigüedad clásica para descubrirnos los suburbios de su mundo. Sus nueve libros componen una visión que se refleja siempre contra el telón de fondo de su propia cultura, la polis griega. Los otros, para Herodoto son interesantes, pero nunca dejan de ser otros, es decir, bárbaros.

La Edad Media nos trae un viajero excepcional. Perteneciente a una familia de comerciantes, Bocaccio se nutre de esa savia maravillosa que es la sobremesa. Acodado en las tabernas de Europa, recoge, para transformar luego con su dorada pluma, los cuentos que allí circulaban entre el estridente chocar de jarros repletos de bebida. La suya es una mirada de humanista y su objeto no puede ser otro que el hombre.


Otro contemporáneo suyo, Marco Polo, sostiene su notoriedad por haber alcanzado destinos que aún hoy permanecen remotos como planetas. Su exploración es la de un universo lejano, del que regresó empuñando una brújula, oliendo a pólvora y henchido de fideos. Su estilo es práctico y su ojo comercial infalible, como buen hijo de la Serenísma.

La era moderna nació tras la estela de un intrépido navegante, que ni siquiera conocía su destino. Retomando la ruta que fuera fatal para el Ulises de Dante, Colón es un viajero inconciente de su destino. Su travesía nos enseña que no siempre los viajes nos llevan a donde queríamos ir.

Goethe es el viajero ejemplar de los tiempos donde reina el sujeto. Sus relatos de viaje no son sólo la descripción de los objetos que encuentra, sino más bien el reflejo que este paisaje dibuja en su interior. Goethe es un viajero introspectivo y la geografía que describe es más la de su espíritu que la de Italia.

Me atrevo a decir que fueron los ingleses, esos artistas del tiempo libre, quienes popularizaron la costumbre de viajar, en el siglo XIX. Quienes recuerden esa joya del cine de James Ivory, “A room with a view”, tendrán una imagen acabada de este particular modo de viajar. Hay viajes que nos pueden cambiar para siempre.

Hoy como ayer, viajar es en definitiva siempre una búsqueda. De las cosas, de los hombres que hay detrás de esas cosas, y de Dios que está detrás de las cosas y de los hombres. Todo viaje verdadero es un viaje interior y la posibilidad de un encuentro que nos haga mejores.

14 comentarios:

Estrella dijo...

(Ayer leí en la Ñ que salió un libro sobre Miramar... lo busco y no lo encuentro, alguno de los hijos se la ha llevado; pero apenas lo leí pensé en ustedes, pues habla del cariño hacia esa ciudad en donde el autor tantos momentos buenos ha pasado).

Después del paréntesis: muy bueno el post, qué decirte... ¿y de esto les hablaste a los próximos viajereros? Interesante salir de viaje con tu mirada a cuestas, está bueno.

Yo tengo un problema con los viajes, así que me grabo a fuego los últimos párrafos, para darme coraje la próxima vez.
Saludos!

La herida de Paris dijo...

No, estos fueron los primeros cinco minutos. El resto fueron tres noches de dos horas cada una. Roma (antigua), Florencia (renacimiento) y Roma de vuelta (barroco). Un curso lo que se dice intensivo, pero había que justificar el viaje hasta esos parajes lejanos.
Saludos

Mary Poppins dijo...

me deja pensando esta reflexión tuya
umm

La herida de Paris dijo...

Mary, ¿lo tomo como un elogio?.
Saludos

angie angelina dijo...

Que linda pelicula, Una habitación con vistas.
Al principio (yo tenia 18 años) me aburria Ivory, pero, como el tango, hay que tener cierta edad para que te gusten los clasicos.
Me hiciste acordar a la película Un amor en Venecia, de Visconti.
Saludos

angie angelina dijo...

Uh, se me mezclaron 2 pelic, eran: Un amor en Florencia de Ivory y Muerte en Venecia de Visconti.
La memoria es juguetona, ja!

La herida de Paris dijo...

Angie, a mi tampoco me gustó cuando la vi en el cine América con mi mujer, novia en ese tiempo.
Después la volvi a ver en TV cuando vivíamos en Italia y ahí me pegó. Las cosas buenas a veces llevan tiempo para ser apreciadas.

Saludos

Rob K dijo...

Goethe, a quien Ud. atinadamente nombra, alguna vez resumió el sentido del viaje así:

"Man reist ja nicht, um anzukommen, sondern um zu reisen"

("No se viaja para llegar, sino para viajar".)

Y yo, cibernauta en viaje virtual, me alegro de haber hecho pie en estas tierras.

La herida de Paris dijo...

Rob, bienvenido por estas playas.
Muy buena la cita de Goethe, y en alemán me mataste. En estos días estoy leyendo el "Viaggio in Italia" del mismo Goethe (pero en italiano), recién empiezo pero promete mucho.

Saludos

Mary Poppins dijo...

tambien es una forma de salir ...

Angeles Bosch dijo...

Soy una de los 9 afortunados viajeros y destinatarios del curso acelerado de Roma.
Qué bien lo pasamos! Uno sale más completo, el alma más llena...!y como dice Estrella, salir a viajar con esa mirada es diferente.
Gracias mil, por esos momentos y aprovecho este espacio para proponer algun cursito... Podrá ser?
Angeles

La herida de Paris dijo...

Ya te dije que el placer fue todo nuestro.

Por el momento tengo "contratado" repetir las charlas para después de Semana Santa para el ámbito familiar, lo cual significa una verdadera multitud de oyentes.

Saludos, buen viaje y que disfruten mucho.

Magda dijo...

La frase de "los ingleses, los inventores del tiempo libre" me recuerda Asterix en Bretaña en el que un Julio César, hábil estratega, dispone que sólo se combatirá de lunes a viernes a partir de las 17.00 h y los fines de semana toda la jornada... y así fue como Julio César conquistó Bretaña.

Un saludo!

La herida de Paris dijo...

Mi viejo dice que los ingleses llenaron el mundo de pelotitas(futbol, tenis, golf, etc) para distraer a la gente, mientras construían su gigantesco imperio.
Saludos