sábado, 20 de octubre de 2007

Barro tal vez

("Kamikaze", Luis Alberto Spinetta)

Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro
he de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque sólo quede tiempo en mi lugar
si quiero me toco el alma
pues mi carne ya no es nada
he de fusionar mi resto con el despertar
aunque se pudra mi boca por callar
ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo
canción barro tal vez....
y es que esta es mi corteza
donde el hacha golpeará
donde el río secará para callar
ya me apuran los momentos
ya mi sien es un lamento
mi cerebro escupe ya el final del historial
del comienzo que tal vez reemprenderá.



Profeta
Me pregunto si un verdadero poeta es siempre un profeta, y viceversa. Si la palabra profecía no suena como la íntima unión de estos dos modos de existir. “El profeta es el hombre que ve”, recuerdo que decía un cura agustino, cuando yo era chico. Una definición que tiene su fuerza en lo sintético. Todo lo que viene después en la vida de un profeta es la consecuencia necesaria de aquel acto primero de ver. Lo que el profeta ve es algo que impulsa irreductiblemente a proclamar, a “gritarle a los vientos hasta reventar”. ¿Y qué es lo que el profeta ve? Su propio destino de profeta dibujado con una exactitud que atemoriza, pero del cual no se pueden quitar los ojos. Un destino que solo se realiza si se es fiel a esa visión. Apartarse de ese camino significa la muerte, a veces la física que encontraron tantos profetas a lo largo de la historia; siempre, la muerte espiritual, esa certeza helada de “morir por dentro”. Permanecer como una cáscara vacía. El profeta es también el hombre que escucha. Un mandato. Una voz que desde el interior quema consumiendo la carne hasta permitir el tacto con el alma desnuda. Destino arduo que asegura el golpe del hacha, cuando arrecia la crítica, y la sequedad del río ausente, cuando el fuego que inspira parece apagarse. El poeta que dice y el profeta que ve viven en una misma persona cuando lo que se ve no se puede ya callar.

Barro
El barro evoca imágenes opuestas. Puede significar lo decadente en sentido extremo. Arrastrarse en el barro, revolcarse. También el barro es señal de lo que mancha, lo que salpica a veces al inocente bien intencionado, desprevenido. Y “embarrar la cancha”, expresión muy de moda en la jerga jurídico-mediática, que indica la acción de impedir el proceder natural de la justicia en busca de la verdad. El barro es además lo inculto, los lugares en donde la civilización del pavimento no ha llegado. Las villas miserias, indignas de los hombres, con sus calles anegadas donde se crían mosquitos letales. La ciénaga enferma que atrapa. Es feo el barro.

Sin embargo, hay otro modo de ver las cosas. Es el barro de la materia primera en donde el hombre comenzó su cultura. Aquellas civilizaciones lejanas repletas de vasijas de usos múltiples. Lo informe que toma forma entre los dedos del hábil alfarero. El barro cuenta el inicio del arte, cuando a lo útil se le sumó el capricho de lo bello. La pintura con el relato de los dioses o la inquieta geometría de un dibujo zigzagueante. La potencia de ser también arquitectura, o palabra, en las tablillas del caldeo. Materia dócil al trabajo, metáfora explícita de lo que puede hacer el hombre con los elementos mas humildes. No olvidemos que nuestro espíritu fue soplado en una estatuilla de barro, ni de la sentencia que nos lo recuerda como origen y destino. Es lindo el barro.

Tal vez
El poeta, si es también profeta, no calcula las consecuencias de su obra. Ella responde a un mandato, que no asegura su suceso. Su éxito es personal y consiste en ser fiel a su misión, no a la acogida que tenga su mensaje. Puede ser barro, tal vez, u oro, quizás. Pero el barro, ya lo vimos, puede ser valorado en forma distinta. Quizás el deseo de que su obra se convierta, tal vez, en barro, indique la posibilidad de ser transformada en otra cosa por quien la escuche. Esa apertura de sentido tan propia del arte de nuestro tiempo y tan propia de Spinetta, que al escribir esta canción tenía sólo 15 años. El deseo de ser un humilde barro inspirador. Tal vez.

11 comentarios:

Sofía dijo...

Esa explicación la escribiste vos?
Porque es increíble. Hace mucho tiempo que le busco diferentes sentidos posibles a esta letra tan hermosa que es Barro tal vez, y bueno, la verdad es que no encontré muchos.
Pero esta me abrió mucho la mente.
Muy bueno el blog. Un saludo.

La herida de Paris dijo...

Si lo escribi yo, pero el mérito es todo de Spinetta quinceañero.
Gracias Sofía, me alegro que te haya gustado .
Saludos.

Nico dijo...

Muy bueno! más allá del mérito del flaco, creo que muy bien analizado, con claridad y muy buena elocuencia!
Felicitaciones, me ha gustado mucho, voy a compartirlo en mi facebook.

pd: recomiendo a su vez, escuchar la versión de Spinetta, junto con Mercedes Sosa en el Cd nº1 de cantora. SIN DESPERDICIO!

Saludos
Nico

La herida de Paris dijo...

Gracias Nico, por lo elogios, por la recomendación y por la difusión en facebook.

Saludos.

Jazmín dijo...

"Una voz que desde el interior quema consumiendo la carne hasta permitir el tacto con el alma desnuda"
Me encantó tu análisis de la canción! estuve buscando por todos lados diferentes interpretaciones porque me encanta éste tema (como tantos otros del flaco).
Muy bueno che. Saludos
Jazmin

La herida de Paris dijo...

Jazmín, gracias, me haces acordar que tendría que volver a dedicarle mas timepo a Spinetta (y su poesía) que lo tengo un poco olvidado.

Saludos.

maruuu dijo...

Muy buena, felicitaciones!

Vipato dijo...

Las conexiones que hacés son interesantes pero el texto alude claramente a la muerte. "Barro eres y en barro de convertirás" es el precepto bíblico con el que texto presenta su juego de intertextualidades. Otra frase es reveladora en este sentido:"Esta es mi corteza donde el hacha golpeará", fragmento que parafrasea una zamba de Hamlet Lima Quintana, Zamba para no morir. Otras imágenes que aluden a la muerte:"Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro" / "...pues mi carne ya no es nada" / "Ya me apuran los momentos,
ya mi siembra es un lamento.
Mi cerebro escuepe al final del historial
el comienzo qe tal vez emprendera."

La herida de Paris dijo...

Vipato es mu cierto lo que decís y te agradezco tu aporte. De todos modos no es mi intención buscar la alusión correcta, sino simplemente utilizar la lírica como un disparador para pensar algunas cosas (y compartirlas).

Abrazo muy triste en este día donde finalmente el hacha golpeó, pero el río no parece haberse secado para callar.

Anónimo dijo...

la herdida de paris muy buena interpretacion. sea o no acertada nos hace pensar. pasame tu mail por favor o tu face el mio es lorenav80@hotmail.com

Grachu dijo...

Me resulta interesante y poética tu interpretación. Tambien identifiqué al barro como arcilla tal vez .elemento escencial , de base de donde podemos comenzar o acabar la existencia. Gracias.